Cambio de aires, y estoy de mejor humor que ayer… por eso quiero empezar con una idea que me rondaba desde hace mucho: Pequeñas cosas que molan. Los seguidores de SLQH o los que hayan escuchado a Chojin, sabrán que la idea no es mía, pero no nunca dije que fuera original. Pequeñas cosas que molan: Café molido.
Explico, tengo una cafetera Express, además de cierta dependencia de ese líquido negro. Como mucha gente, cada vez que me despierto, llego casi sonámbula hasta la cafetera: llega a la puerta de la habitación -sin pisar a ningún animal-, izquierda, un paso, derecha, cinco pasos y cocina = café.
El café que compramos es en grano, porque pierde aroma y sabor, por lo que tenemos que moler una pequeña parte de vez en cuando. El molinillo que tengo es pequeño, y por lo general se vacía, como mucho, con tres veces que se ponga la cafetera… lo que quiere decir que mi café de la mañana puede ser la última ración de café molido, o la primera…
Pues bien, me hace una ilusión grandísima que cuando llego al armario hay el café suficiente para mi desayuno. De hecho, ese aumento de mi buen humor es directamente proporcional cuanto más temprano me tenga que levantar. Aunque cuando no hay el suficiente café molido tampoco me convierto en un ogro feo e iracundo… por lo general soy bastante serena, y lo que hago para aplacar mi ira es abrir el bote donde está el café en grano y aspirar su olor. Creo que para mí, es casi tan adictivo su olor como ese amargo líquido.
Video del día:
Me hace muchísima gracia esta viñeta... :_D Me recuerda a mi hermana, que cada vez que pasa más de dos horas seguidas al lado de cualquier aparato electrónico (si es un ordenador, incluso menos), provoca que se autodestruya...
Lógica Informática